Friends will be friends…

Lo recuerdo sonriente, siempre sonriente.

Fue mi mejor amigo en una época complicada de mi vida, pero siempre supe que podía contar con su apoyo y amistad.
Compartimos el camino por algunos años más y nos mantuvimos en contacto cuando esos caminos se separaron y fue momento de afianzarlos. Él lo hizo mejor que yo, y siempre me dio gusto por él y por su bonita familia.

Con el pasar de los años, la distancia, y la vida, nos comunicábamos muy poco, pero fue una de las personas que siempre tuvo y tendrá un lugar especial en mi corazón.

Semana Santa, 2003

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Mis discos y mis casets

Acabo de escuchar uno de los discos favoritos de mi adolescencia, “Kick”, de INXS. Compré el LP alrededor de 1988, y me gustó tanto la entrada de la primera canción, Guns in the sky, que la repetía una y otra vez, levantando la aguja y regresándola al principio del disco… hasta que lo rayé. Yo nunca fui mucho de discos, anyway. Lo mío eran los casets. Logré convencer a mi padre de comprarme mi primer walkman cuando iba a terminar la secundaria, y fui muy feliz. Dormía con él, gastaba mi domingo en pilas y empecé a amasar mi colección de casets muy lentamente.

El primer CD que compré no fué memorable, sólo recuerdo que la banda era Genesis, y lo adquirí antes de tener un reproductor de discos compactos. Había comprado meses antes una grabadora de doble casetera, pues tenía la costumbre, casi adicción, de crear mis propios mixtapes. Eran los primeros años de la década de los 90, acababa de llegar al D.F. y consumía -como lo hacía la gran ciudad conmigo- toda la música que en mi pueblo no había conocido. Cuando por fin compré mi reproductor de CDs, toda mi nueva música la adquiría en ese formato, pero mis casets seguían aumentando en número, pues no dejaba de crear mis propias dosis de 60 o 90 minutos con la música que más me gustaba.

Mi primera colección de casets se quedó en Tabasco. Estaba indeciso sobre si irme de ahí y pocas personas lo sabían, pero el día que tomé la decisión junté todos mis casets y los llevé a quien creí que los cuidaría y los apreciaría. Sin palabras de por medio, al verme en la puerta de su casa con varias bolsas llenas de casets, empezó a llorar. (Me habría sentido muy halagado de haber pensado que lloraba de la emoción por tener tanta buena música, pero no era el caso… ella sabía que era mi despedida.) Mi segunda colección de casets, junto con mis discos compactos, sigue conmigo, y lleva años guardada en cajas, sobreviviendo, gracias a mi melancolía, un par de mudanzas. Dejó de crecer cuando tuve acceso a un grabador de CDs, y aunque seguí haciendo mis mixtapes, convertidos en “mix cds”, no guardo siquiera el recuerdo de mi último walkman. Tener acceso a la biblioteca de música de Radioactivo y luego a la de Internet hizo que cambiara mi forma de consumir y almacenar música… ahora hago playlists.

Hoy decidí que me desharé de mis viejos casets. Dudo que alguien aprecie o quiera cuidar las cajas que los contienen, así que se irán a la basura. Me costará mucho trabajo y sé que si lo pienso mucho no lo lograré, así que tendré que hacerlo de un jalón, que duela y ya, en lugar de sufrir lentamente. Y escribí esto para iniciar el proceso.

Mis casets - feb 2013

Momentos y música 2012

Dicen que no hay felicidad absoluta, sino que se compone de muchos momentos felices…
Yo no sé si termino de creer en eso, pero el año pasado tuve momentos de todo tipo. Hubo felicidad, sí, pero también tristeza. Hubo momentos decisivos, reencuentros, abandonos, sorpresas, risas, depresión, amistad, esperanza y pérdidas. Hubo mucha variedad pero, ¿qué no siempre es así? Dudo que en un año entero alguien sólo experimente 2 estados, satisfecho o no, encendido o apagado, blanco o negro.

Nada nuevo en lo anterior entonces. Pero lo mencioné porque decidí escoger algunas fotografías para representar algunos de los momentos importantes del 2012 y me dí cuenta de que la mayoría de las fotos que tomé fueron durante algún momento feliz. Es decir, uno normalmente no se pone a fotografiar los momentos malos, o sí? Sin embargo, en el collage de fotos que sigue logré incluir algunas que están ahí representando momentos no felices. No que sean malos momentos, sólo que no caen en la categoría de felices, pero sí son importantes.

Como me reservaré los detalles, probablemente ustedes sólo encuentren interés documental en las fotos. Esa es la idea.

Click para ver en grande

Click para ver en grande

Y ya que hablo del 2012, aprovecharé para mencionar algo de la música que más escuché el año pasado. No es un recuento de meses, es lo que de memoria me parece que llegó a mi top personal. Por ejemplo, una canción que ni siquiera es del 2012, que ya había escuchado y casi ignorado, pero que re-descubrí y escuché como loco emocionado fue “Always Loved a Film”, de Underworld, y fácilmente la podría yo nombrar mi canción del año. (The rhythm/the rhythm/the rhythm…) Otra canción que repetía una y otra vez y hasta la bailaba -lo recuerdo bien porque estaba de viaje y extrañaba mi privacidad- fue “Tongue Tied” de Grouplove. (Take me to you best friend’s house…) Escuché muchas canciones en francés este año y hay varias que me gustaron, pero hay algo en las canciones de Vive la Fête que mata a las otras. Es como el efecto contrario de la balada final de Prince en la película Purple Rain… en francés gana el dance (más bien el electro). Y para muestra, Produit de Belgique. Mi grupo del año (y eso que el concierto fue inesperado) fue Summer Camp. Y mi memoria de corto alcance será la culpable de que no tome en cuenta el primer semestre del 2012 para escoger mi disco del año, pues éste lo escuché en el segundo semestre y me encantó, completo: Beacon, de Two Door Cinema Club. Dos mil doce fue el año que regresé a Spotify y el año que murió por segunda vez Cynical Radio y como todos los años, estuvo lleno de música… acompañando momentos.

So far, excellent!

Un pesimista diría que apenas van 3 días, que no me confíe… pero creo que con días como los que he pasado últimamente, disfrutaré mucho el nuevo año. Y es que los planes y el pronóstico de lo que viene me tiene muy contento y emocionado. Mucho trabajo, mucho esfuerzo, consolidar lo ya empezado, muchas oportunidades -que se presentan no porque sea año nuevo, sino porque es el tiempo correcto- y yo encantado con todo ello. No voy a pedir deseos, voy a crear realidades.

Me dió gusto pasar el fin de año con la familia. La cena fue amena y un poquito catalizadora, sin llegar a conflictos. Jr y yo terminamos con mucha calma las 12 uvas entre risas y plática… me encanta llevarme tan bien con ese chamaquito. Mi madre y mi abuela nos platicaron historias que yo desconocía de sus respectivos años mozos, del esfuerzo que llevaron a cabo para salir adelante en la vida, y de cómo lograron tener éxito en cada generación. Ellas siempre fueron muy trabajadoras, y ahora que se dan cuenta de que el apapacho es igual de importante, hacen el esfuerzo por prodigarlo, lo cual celebro.

Los últimos días del año los aproveché para deshacerme de algunas cosas viejas, revisar y limpiar otras, y me dí cuenta de que a pesar de que he cambiado, sigo siendo a veces melancólico. Ya no me cuesta trabajo deshacerme de cosas, pero aún me detengo a ver y a disfrutar recuerdos, fotografías, cartas, discos, dibujos y varias otras cosas que me hacen sonreir.

De entre cientos de CDs en los que acostumbraba hacer mis respaldos rescaté uno con música de hace algunos años y encontré un folder con puras baladas fresas que me dieron vergüenza. Pero también encontré otras canciones que hace mucho no escuchaba, menos fresas aunque baladas también al final de cuentas. Hay un cover con Eddie Vedder que me dió Yaso que además de sonar muy bien, tiene letra chida, aquí un fragmento:

I will come to you at nightime
I will climb into your bed
I will kiss you in 155 places
As I go swim around in your head…

Se llama “Throw your arms around me” y se las recomiendo completita… seguro la encuentran fácilmente en YouTube o Google.

Les deseo un muy feliz año nuevo. Que tengan mucha salud y mucho trabajo, y también mucha determinación para lograr lo que se propongan.
😉

Lo que nos hace lo que somos

Me gusta quien soy. En otras épocas me he preguntado quién sería de ser diferente, y en mi crisis de los 30 (que llegó un poco adelantada) tomé un par de decisiones que cambiaron un poco el rumbo, pero inevitable y definitivamente, lo que he vivido anteriormente me hizo quien soy.

Hace un par de horas recordé que cuando era niño, me compraban “cuentitos” los domingos. Así les llamaban mi papá y mi familia paterna, y me refiero a historietas animadas como Archie, Tom y Jerry y hasta Capulina. No recuerdo que existieran los comics como Superman y Batman, pero a lo mejor sólo es mi memoria que me traiciona.
Normalmente esto pasaba rumbo a casa de mis abuelos paternos, de manera que para cuando llegábamos allá, ya habíamos terminado -mi hermano y yo- de leerlos, o ahí mismo los leíamos por completo. Inevitablemente, para la hora en que nos despedíamos, mi padre, mis tíos(as) o mi abuelita nos pedían que dejáramos los cuentitos, porque una familiar tenía un puesto de revistas en dónde los vendía, “y como nosotros ya los habíamos leído”, a esa persona le servían para revenderlos.
No recuerdo mi sentimiento al respecto en ese entonces, pero ahora me parece algo cruel. A pesar de que ahora no tengo resentimientos por aquellos episodios, me pregunto si sería yo otra persona de haber tenido mi colección de cuentitos… algo así podría crear apego, afición, a lo mejor hasta se truncó mi carrera de dibujante (yeah, right!).

Como sea, cada semana los leía, por lo menos dos veces antes de que nos los quitaran, y por muchos años tuve en mi mente esos personajes, y en algún nivel, fueron parte de mi infancia y de lo que viví, y por supuesto, una (muy pequeña) parte que contribuyó a lo que soy ahora.

(Ignoro qué tanto influyó este episodio, pero mi hermano se convirtió en un lector ávido que lo mismo se echaba una historieta, un libro de historia, una revista, o una hoja de periódico que se encontraba tirada en la calle.)

Me gusta quien soy. 🙂

A penny for your thoughts…

Si tuviera que disculparme cada vez que abandono este blog y regreso, la mayoría de los posts serían disculpas.

No olvidé el 15 de junio, sólo que este año no vine aquí a registrarlo, me lo quedé para mí solo, ni siquiera una llamada… sólo yo y mis recuerdos.

Hablando de recuerdos, haciendo limpieza en el disco duro de mis respaldos, me encontré cosas interesantes, algunas hasta de miedo, pero entre las que me llamaron la atención, está el siguiente fragmento del libro “Un mundo feliz” de Aldous Huxley. Lo guardé en el 2004, pero a lo mejor a alguien le sirve hoy:

“El remordimiento crónico, y en ello están acordes todos los moralistas, es un sentimiento sumamente indeseable. Si has obrado mal, arrepiéntete, enmienda tus yerros en lo posible y encamina tus esfuerzos a la tarea de comportarte mejor la próxima vez. Pero en ningún caso debes entregarte a una morosa meditación sobre tus faltas. Revolcarse en el fango no es la mejor manera de limpiarse.”

El mail y los años

Tengo en este momento 1997 mails sin leer en mi cuenta personal.
Durante los últimos días, en que dicho número baja y sube, se me ha ocurrido jugar con el número como alguna vez lo hice en twitter cuando en la cuenta de @BytePodcast estaba por llegar a los 2mil tweets.
Y el juego es simplemente recordar cosas que pasaban en mi vida en esos años, y como el número fluctúa, me detengo un momento cada vez que llego a mi buzón e inevitablemente sonrío.
En 1994, por ejemplo, fue mi graduación. Creo que caminábamos al estrado a recibir los diplomas al ritmo de “Pride & Prejudice”. En 1997 empezó Arroba. En 1999 nació Jr.
Me gusta que me llegan a la mente primero los recuerdos felices.

🙂