¡Ocho años de Byte Podcast!

Fué en el 2005 cuando inicié mi romance con los podcasts. De los varios que hice a partir de ese año, el que más sentido tenía para el nuevo formato era Byte, mi antiguo programa de radio. Han pasado ya ocho años y Byte Podcast sigue teniendo buena aceptación en el mundo de la tecnología. He recibido el apoyo y la ayuda de muchas personas, y quiero agradecerle en particular a La Canija Lagartija y a Mimoso (junto a todo el equipo de Dixo) por su presencia en los más recientes tiempos, que han sido a veces difíciles, pero siempre satisfactorios y divertidos.

A quienes lo descargan y escuchan, comentan e interactúan, nos echan porras y nos exigen, a todos ustedes, ¡ocho años completos de gracias!

Byte Podcast Infografía 2013

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Háblame derecho…

A mi me gusta que me hablen bonito… pero prefiero que me hablen derecho.
Y en Internet desafortunadamente me he encontrado servicios que no siempre me hablan derecho, quizás abusando del hecho que no son personas, precisamente.

El más reciente ejemplo es lo que me pasó con YouTube. Tengo un canal en YouTube en el que publico videos para Byte, y lo tengo ligado a una cuenta de Gmail. YouTube, lo mismo que Gmail, son de Google, que recientemente se ha dado a la tarea de convencernosobligarnos a usar Google Plus (G+), como si de eso dependiera su existencia, o la nuestra. A mí no me gusta, y en la medida de lo posible lo evito, pero cuando no lo puedo evitar, ejercito mi asertividad y abandono sus servicios (como Picasa, que ahora es Google Photos, por supuesto, ligado a G+ irremediablemente). En fin, que respeto sus decisiones y no les doy lata si decido no jugar con sus reglas… hasta que me quieren ver la cara, como pasó hoy con YouTube: Después de subir un video me dijo, casualmente, que estaría bueno cambiar mi nombre de usuario y usar mi nombre completo, algo que consideré una trivialidad porque cambiaría de “BytePodcast” a “Byte Podcast”. Sin embargo, acepté. Me enseñó el cambio antes de aceptarlo, y con un click confirmé mi decisión. Lo que en realidad debió decirme YouTube es que iba a ligar mi cuenta de G+ con YouTube, pues a partir de eso, aparecieron en mi cuenta todos los elementos de G+ y en efecto, ahora mis cuentas están ligadas. Independientemente de si me gusta o no, o si considero útil ligarlas y usar sus características, me siento engañado.

Me ha pasado también con sitios a los que me registro y que sin pedir permiso, agregan a extraños y a conocidos a la categoría de “seguidos”… y por mucho que tengan sus motivos o que lo hagan sin mala intención, la prerrogativa debería ser mía, para que no sea un abuso de su parte.
¿Qué les cuesta hablarme derecho? En la vida real, como en Internet, pueden lograr mucho si me hablan bonito, pero de nada les servirá si no me hablan derecho.

Telcel y el respeto

En mis recientes vacaciones me tocó viajar en carretera principalmente por la Península de Yucatán, con destino final a la ciudad de Cancún. Una vez ahí, intenté usar Skype desde mi teléfono para hacer una videollamada a la Ciudad de México, y si son usuarios de Telcel, no les sorprenderá saber que no me fué posible hacerlo. Llevaba como “respaldo” un módem 3G de Movistar y me sorprendió agradablemente tener éxito con la videollamada por esa vía. Pero antes de que le echen porras a Movistar, en la carretera no logré tener señal en el módem, pero sí con Telcel… a veces mala, pero funcionaba.

Telcel no se ganará mi respeto hasta que mejoren su red y pueda, por ejemplo, usar Skype sin problemas, pero como no es la primera vez que Movistar no tiene cobertura en donde me encuentro, no estoy listo para cambiarme con ellos.
Desafortunadamente, tengo la impresión de que a Telcel le importa poco ganarse mi respeto, creo que le basta con que yo sea su cliente y le pague cada mes.

Desconfianza gratuita

Hoy probé la app Nike+ Running en mi Android. Ya he usado otras desde que probé por primera vez este tipo de aplicaciones en mi Nokia N96, como Sports Tracker -que es muy bueno y está disponible para Android, iPhone y Nokia- o como Endomondo, pero como la de Nike está de moda y es gratuita, me han empezado a preguntar sobre ella. Y como era de esperarse, en apariencia es atractiva… además de que es buena en lo que hace y está bien integrada con la gran maquinaria de mercadotecnia que es Nike. La aplicación, por cierto, funciona para registrar tu actividad deportiva (y presumirla en redes sociales) usando el GPS y los sensores de movimiento de tu teléfono. Con la información que recopila crea estadísticas, te echa porras y hasta te anima a mejorar tu tiempo o tu aguante. La versión de Android tiene la opción de manejar tu biblioteca de música mientras corres… y hago la diferencia porque no he usado la versión de iPhone, aunque estoy seguro que “es mejor, o que tiene más funciones que la de Android”.

El asunto es que Hoy instalé Nike+ Running en mi Android, y después de la configuración inicial, me dispuse a probarlo. Todo bien. Escuchaba música mientras avanzaba, y recibía retroalimentación de una voz robótica femenina. Me detuve un par de veces a causa de un par de semáforos y aunque noté que la app tiene la opción de pausa, no la usé. Cuando decidí que era suficiente, me detuve. Saqué el teléfono para registrar que había terminado mi actividad, y al hacerlo, me dió la información recopilada: la distancia, el tiempo, el ritmo, las calorías quemadas… y lo que siguió me sorprendió muchísimo. Después de mostrar en pantalla que había yo recorrido 2.7 kilómetros, me preguntó si en realidad había avanzado esa distancia, y me dió la oportunidad de corregirlo. Me sentí como alumno que copia en el examen y que se encuentra con un maestro benévolo que le dice que si admite que copió, no le anulará el examen. WTF! Nike+ Running, tú y mi GPS están de acuerdo en que recorrí 2.7 Km, ¿por qué la desconfianza si ni me conoces?

En realidad, existe también la posibilidad de que uno sepa que el circuito recorrido tiene, por ejemplo 10 Km y el GPS/la App sólo hayan registrado 4 o 5… pero lo que me llevó a tener la reacción inicial fue la manera de presentarlo: “Vamos David, no podrás avanzar en tu rutina de ejercicio si no dices la verdad. ¿Realmente fueron 2.7 Km?”. Estará mucho de moda, muy bonita y gratis, pero no me veo usándola de nuevo.

AppCircus Villahermosa 2012

Hace unos días participé en la edición 2012 de AppCircus Villahermosa, un concurso de aplicaciones móviles que se lleva a cabo en varias ciudades del mundo, y del cual fui parte en varias ciudades el año pasado. Este año la gira en México empezó también en mi ciudad natal, y me tocó de nuevo ser el maestro de ceremonias.  La organización del evento fue muy buena, con elementos circenses que iban bien con el concepto del concurso, aunque lo más importante no dejó de ser la presentación de las 10 aplicaciones que participaron. La aplicación ganadora fue Bitdraw, de los muchachos yucatecos de Touchtastic, una app para crear dibujos en una cuadrícula de pixeles, y se pueden compartir también.

El aforo fue muy bueno, pues llegó más gente de la que se esperaba, y los comentarios del evento fueron muy positivos. Me dieron un sombrero de copa, y como nunca había usado uno, aprovecho para registrar gráficamente la ocasión.

Me dió gusto ir a mi tierra, visitar a mi familia, bañarme en un río y conocer gente agradable. Este año la gira de AppCircus incluirá nuevas ciudades, así que ya les iré platicando conforme vaya pasando.

El 3er. Mundo

Hace mucho que no pensaba en el término. Es un título que se puso de moda hace algunos años para referirse a los países en vías de desarrollo, y que de lo económico saltó a lo popular, sobre todo por lo aspiracional que resultaba aquí en México algún día llegar a ser “1er. Mundo” (de lo cual, por cierto, se valió Salinas de Gortari para darnos atole con el dedo, pero esa es otra historia).

Creo que la mayoría de las veces que he escuchado últimamente mencionar al “tercer mundo” ha sido de manera peyorativa y fue lo primero en lo que pensé para explicar el origen del problema que expondré a continuación, aunque ya pensándolo bien, en realidad la causa puede más bien ser una mezcla de pobre infraestructura, irresponsabilidad y a lo mejor hasta malas intenciones.

¿Pero… cuál fué el problema? El problema es que aparentemente no se puede confiar en nadie, y menos si se trata de pedir indicaciones para llegar a algún lugar. Y uno pensaría, “¿pero para qué quiero pedirle indicaciones a alguien, si tengo Internet en mi teléfono?” O al menos eso fué lo que pensé yo, mientas abría Google Maps para buscar una Farmacia F en una zona de la ciudad que no conozco. En menos de 2 minutos ya había localizado la farmacia y me dirigía a ella, pues estaba a unas cuantas cuadras… pero no, en realidad no estaba ahí. El GPS indicaba que yo estaba en la dirección correcta, Google Maps tenía ahí registrada la farmacia, pero estaba yo parado frente a una larga y blanca pared. Una breve caminata de reconocimiento me confirmó que no existía esa farmacia en dos cuadras a la redonda.
Ok. Volvamos a lo básico, apaguemos el teléfono y busquemos al policía de la zona. Aburrido en su esquina, aunque con cara de quien lo escudriña todo, me indicó que había una Farmacia F sobre la siguiente avenida, entre las calles C y D (lejos de donde Google Maps cree que hay una tal farmacia), pero que “quiensabe si esté abierta, porque son vacaciones“. Le agradecí su ayuda y me dirigí a la avenida señalada, me detuve en la calle C y caminé hasta la calle D… para descubrir de nuevo que no existe la farmacia que estaba buscando. Ni siquiera alguna otra farmacia.

¿Es de “tecer mundo” que no puedas encontrar el lugar que buscas con la ayuda de Google Maps o del policía de la esquina? No lo sé.
Pero el asunto no se limita a Google Maps, pues he visto que en Foursquare hay registros que no corresponden a su ubicación real, y eso que se supone que esa aplicación se usa en conjunto con el GPS del teléfono. Claro que para hacerlo bien, hay que esperar a que el teléfono obtenga la señal del satélite, y hay usuarios que no se fijan en ese detalles… resultando en que, por ejemplo, el Aeropuerto Internacional de Guadalajara esté registrado en la Av. Ignacio Zaragoza, a una cuadra del Metro Gómez Farias, en la Ciudad de México. O el “Centurion Lounge de AMEX” en el Eje 2 Norte, entre Sta. María La Ribera y Sta. María Insrugentes… muy lejos de de la Terminal 1 del Aeropuerto.

¿Es de “tercer mundo” no hacer las cosas bien? Tampoco podría asegurarlo.
Como no urgía encontrar la farmacia y la avenida a la que me envió el policía estaba llena de comercios, decidí aprovechar las vacaciones y caminar un poco más. Más o menos en la calle R apareció una Farmacia F, que procedí a registrar correctamente en el mapa correspondiente. Pero también descubrí en el camino un mercado en el que comí un buen coctel de camarón y unas paletas de frutas de-li-ci-o-sas… que estoy seguro no se encuentran tan fácilmente, ni tan baratas, en el “primer mundo”.

El experto del mes…

Este mes fuí invitado a participar como “El experto del mes” en el tema de tecnología por el sitio de las papas Chip’s, de Barcel, publicando un artículo semanal que le pueda ser de utilidad a los visitantes de ese sitio. Quiero compartir con ustedes los artículos que he escrito allá, por si no estaban enterados y por si les sirven. A continuación los títulos y las ligas:

¿Cuál gadget me compro?

Viajeros y la tecnología

Carta de un gadgetero a Santa

La importancia del respaldo de información

Ya se acercan las vacaciones, así que antes de que se vayan y no regresen pronto por aquí, ¡felices fiestas!